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se relaciona con los literatos de la época a quienes retrató en un
cuadro Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor
(1846) que se conserva en el Museo de Arte Moderno de Madrid,
obra grandilocuente pero de gran
interés iconográfico. En 1839 queda
ciego a causa de un herpes, este hecho sirvió de pretexto a sus
amigos y a él mismo para toda clase de excesos de sentimentalismo
romántico, incluyendo un intento de suicidio. Pero gracias a la
ayuda de muchos amigos suyos logran recaudar un dinero para que
marche al extranjero a la consulta de los más eminentes oftalmólogos
de la época. Esquivel logra recuperar la vista y en 1841 vuelve a
Madrid. En acción de gracias pinta su famoso cuadro La caída de
Luzbel. Subsiguiente a este hecho, fruto de la espiritualidad
que vivió en su experiencia de artista ciego, se dedicó a pintar
obras de tema religioso. Adán y Eva, La casta Susana;
El Ángel de las ánimas, etc. (Museo de Sevilla). Practicó el
género histórico (La campana de Huesca), museo de Sevilla;
Colón en la Rábida. En 1843 es nombrado Pintor de Cámara y
cuatro años más tarde es nombrado académico de número de San
Fernando. Se dedica a la pintura y a la crítica artística y escribe
una monografía sobre Herrera el Viejo y otra sobre
José Elbo. Pinta Una lectura
de Ventura de la Vega ante los actores de su época (1845), museo
romántico, Madrid. Fue uno de los fundadores del Liceo. También tomó
el tema mitológico (El nacimiento de Venus) y de género (Muchachos
jugando con un perro, Joven peinándose) y otras.
Esquivel debe su fama a sus retratos, que cuentan entre lo mejor
de la pintura romántica española. (La esposa del pintor y su
hijo; El niño Manuel Flores Calderón, Isabel II y la Infanta Luisa
Fernanda, Julián Romea) Publicó varios estudios sobre Historia
del Arte y un Tratado de anatomía pictórica (1848),
asignatura que profesó en la Academia de San Fernando. Pintor
maravillosamente dotado y retratista de primer orden, le perjudicó
su rezagada afición murillesca. A pesar de su importancia, Antonio
Esquivel no creó escuela. Sólo su hijo Carlos Maria Esquivel
(1830-1867) Consiguió un relativo éxito por sus cuadros de género y
los de historia. Otro hijo del artista, Vicente Esquivel fue
un pintor mediocre sin interés alguno. Se considera a Antonio Maria
Esquivel como el mejor representante del romanticismo andaluz por su
trayectoria artística representada en todos los géneros de la
pintura de la época y con una abundancia inusual. Así como en su
periplo vital de juventud bohemia, crisis de la ceguera, su intento
de suicidio, el triunfo a ultranza y una muerte prematura.

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